Audífonos
Audífonos en verano: sal, sudor, arena y crema solar
En la costa, el enemigo del audífono no es el uso: es la humedad. Qué hacer si se mojan, cómo protegerlos en la playa y por qué el deshumidificador no es un extra.
- Equipo de MODALENT
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En Puerto de Mazarrón el verano no dura tres meses. Dura de mayo a octubre, y en ese medio año un audífono acumula más agresiones que en todo el invierno junto.
La instrucción básica de cualquier fabricante, y también del instituto nacional estadounidense de sordera, es la misma: mantenga los audífonos alejados del calor y de la humedad. Escrita así parece fácil. Vivir aquí y cumplirla es otra cosa.
Los cinco enemigos de la temporada
1. La humedad ambiental y el sudor
Es el primero de la lista porque es el que más aparatos estropea y el único que actúa todos los días, no solo cuando usted va a la playa.
El sudor entra por las rejillas, se condensa dentro y corroe los contactos. No hay un momento en que usted note que ha pasado. Simplemente, un día el audífono suena flojo, y con el tiempo deja de sonar.
2. La sal
El agua de mar es mucho peor que el agua dulce, y no por el agua. Cuando la gota se evapora, la sal se queda dentro y sigue trabajando. Un audífono que recibió una salpicadura hace tres semanas y “se secó solo” puede estar corroyéndose ahora mismo.
Lo mismo vale para el agua de piscina.
3. La arena
Es fina, seca y se cuela por la rejilla del micrófono. Una vez dentro, no sale sin desmontar.
4. La crema solar y el repelente
Es el enemigo que nadie ve venir. La crema queda en las yemas de los dedos, y con esos dedos se coloca el audífono. Los productos grasos taponan la rejilla del micrófono y degradan las carcasas. El instituto nacional estadounidense de sordera ya advierte de lo mismo con la laca y los productos de peluquería: el mecanismo es idéntico.
5. El calor directo
El salpicadero del coche, la guantera, la bolsa de playa al sol, el bolsillo de la sombrilla. Todos superan con facilidad los cincuenta grados en agosto. El calor deforma las carcasas, reseca los tubos y degrada la batería de forma permanente.
Rutina de playa
- Antes de salir de casa, póngase la crema solar, lávese las manos y después colóquese los audífonos. Ese orden resuelve el problema entero.
- Lleve el estuche rígido en la bolsa. Si va a bañarse, los audífonos van al estuche, no al bolsillo, no encima de la toalla y no dentro de una zapatilla.
- El estuche, a la sombra y dentro de la bolsa. Nunca sobre la arena ni al sol.
- No los deje puestos si va a tumbarse boca abajo sobre la toalla. La arena entra por el lado que apoya.
- Séqueselos con un paño seco en cuanto salga del agua, aunque no se los haya puesto: lo importante es que sus manos y sus orejas estén secas antes de volver a colocarlos.
- Al llegar a casa, limpieza con paño seco y deshumidificador. Sin excepciones, aunque ese día no hayan tocado el agua.
Y una regla de oro: los audífonos no se dejan puestos para nadar. Ni un chapuzón rápido, ni “solo me mojo hasta el cuello”.
Sobre esa etiqueta de resistencia al agua
Muchos audífonos actuales declaran una clasificación de resistencia al polvo y a la humedad. Es una mejora real: significa que aguantan sudor, lluvia y una salpicadura sin estropearse al momento.
No significa que se pueda nadar con ellos. Esos ensayos se hacen en laboratorio y con agua limpia, no con agua de mar ni con agua clorada. Y la clasificación se refiere al aparato nuevo: las juntas envejecen, las tapas de batería pierden ajuste y la protección de hoy no es la del primer día.
Si tiene dudas sobre su modelo concreto, mire el manual o pregúntenos. Es una respuesta de treinta segundos y evita un disgusto de tres cifras.
Si se mojan: qué hacer, en este orden
- Retírelos del oído inmediatamente.
- Apáguelos y abra el portapilas. Si es recargable, apáguelo y no lo ponga a cargar bajo ningún concepto. Cargar un aparato húmedo es la forma más rápida de arruinarlo.
- Saque la pila, si la lleva.
- Séquelos por fuera con un paño seco. Si ha sido agua de mar, pase primero un paño ligeramente humedecido con agua dulce, escurrido casi por completo, y luego uno seco. La sal hay que retirarla; el agua no puede entrar.
- Si es un retroauricular con molde, separe el molde y el tubo del cuerpo del aparato y séquelos por separado.
- Al deshumidificador, con el portapilas abierto, y déjelos al menos veinticuatro horas. Con el eléctrico, un ciclo completo.
- No los pruebe antes de tiempo. Encenderlos con humedad dentro es lo que cortocircuita los contactos.
- Si al día siguiente no funcionan bien, tráigalos. Cuanto antes se abran y se limpien, más posibilidades de recuperarlos.
Lo que no debe hacer nunca con un audífono mojado
- Secador de pelo, horno, microondas, radiador o el coche al sol. El calor termina el trabajo que empezó el agua.
- Meterlos en arroz. No es un deshumidificador. Es un recipiente lleno de polvo y almidón que se cuela por las rejillas.
- Alcohol o gel hidroalcohólico para “secar el agua”.
- Soplar con fuerza dentro de la salida de sonido. Empuja la humedad hacia dentro.
- Ponerlos a cargar.
Bañarse con la cabeza tranquila
Hay dos cosas distintas que la gente mezcla: proteger el audífono y proteger el oído.
El audífono se queda fuera del agua, en su estuche. Punto.
El oído es otro tema. Pasar el verano entrando y saliendo del agua deja el conducto húmedo muchas horas al día, y eso favorece la irritación y la infección del conducto externo, lo que en la costa se llama de toda la vida oído de nadador. Quien lleva audífonos suele tener además el conducto ocupado doce horas diarias, así que parte de menos ventilación.
Los tapones de baño hechos a medida son la solución sencilla: se toma una impresión del conducto, se fabrica una pieza que sella y que no se sale con el movimiento, y duran años. Son especialmente recomendables para quien nada a diario, para quien ha tenido otitis externas de repetición y para quien lleva tubos de drenaje.
Los tapones genéricos de silicona de farmacia sirven para un chapuzón ocasional. Para un verano entero, no sellan igual.
Sudor, deporte y paseo
Si usted camina por el paseo marítimo, juega al golf o va en bicicleta, el sudor es su factor principal.
- Existen fundas de tela o silicona que cubren el cuerpo del retroauricular y absorben el sudor. Se lavan y se sustituyen.
- Una banda de sujeción o un cordón de seguridad evita que un audífono acabe entre la hierba del campo de golf.
- Una cinta o gorra que absorba el sudor de la frente ayuda más de lo que parece.
- Al terminar, retire la funda, seque el aparato y al deshumidificador.
El deshumidificador, otra vez
Lo repetimos porque es la única inversión de este artículo y porque es barata comparada con lo que protege.
Hay dos tipos. El de pastilla desecante es un bote con una cápsula que absorbe humedad; cuesta poco, no necesita enchufe y la cápsula se cambia cada cierto tiempo. El eléctrico funciona con calor suave y ventilación, hace ciclos programados y algunos incorporan lámpara ultravioleta para reducir la carga bacteriana del molde.
En un clima seco de interior, un deshumidificador es una recomendación. Aquí, entre la humedad relativa de la costa y el aire acondicionado que la condensa, es parte del equipo.
Antes del verano y después del verano
Dos revisiones al año, una en primavera y otra en octubre, resuelven casi todo. En la de primavera se cambian tubos y moldes envejecidos, se comprueban los sellados y se sale con el aparato en condiciones para la temporada dura. En la de octubre se limpia a fondo lo que el verano ha dejado dentro.
En MODALENT hacemos esa revisión con audífonos de cualquier marca, se hayan comprado aquí o no. Si este verano ha notado que oye peor y ha dado por hecho que su pérdida ha avanzado, empiece por descartar la sal y el cerumen. Es más frecuente, y tiene mejor arreglo.
Fuentes
La información de esta web es divulgativa y no sustituye a una consulta profesional. Ante cualquier síntoma, acuda a su óptico-optometrista, audioprotesista o médico.