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Audífonos

Cómo limpiar los audífonos en casa, paso a paso

Buena parte de las visitas por un audífono que se ha estropeado terminan en una limpieza. Rutina diaria, semanal y mensual, y lo que no debe hacer nunca.

Equipo de MODALENT
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Vídeo de Beltone GN Hearing alojado en YouTube. Al pulsar se carga desde los servidores de Google, que recibirán su dirección IP y podrán usar cookies. Hasta entonces no se envía nada.

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Un audífono trabaja metido en un conducto húmedo y cálido que produce cerumen. Es el peor entorno posible para un aparato electrónico, y ahí pasa doce o catorce horas al día.

Por eso, cuando alguien viene diciendo que su audífono “ha dejado de sonar” o “suena flojo”, lo primero que miramos no es la electrónica. El instituto nacional estadounidense de sordera lo enuncia sin adornos: el cerumen y las secreciones del oído pueden dañar un audífono.

La buena noticia es que casi todo el mantenimiento se hace en casa, en menos de dos minutos al día.

Lo que necesita tener

  • Un paño de microfibra seco. Uno para los audífonos y de nadie más.
  • El cepillo pequeño que venía en el estuche. Si lo ha perdido, un cepillo de dientes nuevo y seco, de cerdas blandas, sirve.
  • El útil de limpieza con alambre o lazo para la salida de sonido.
  • Un deshumidificador de audífonos, con pastilla desecante o eléctrico.
  • Filtros de cerumen de recambio del modelo exacto de su audífono.

Lo que no necesita: bastoncillos de algodón, líquidos, toallitas húmedas ni ningún espray.

Rutina diaria: dos minutos al acostarse

Hágalo siempre a la misma hora y sobre una toalla doblada, no sobre el lavabo ni sobre el suelo de baldosa.

  1. Quítese los audífonos y déjelos reposar un minuto sobre la toalla. Salen calientes y con humedad de condensación.
  2. Pase el paño seco por todo el cuerpo del aparato, con atención al punto donde se apoya en la oreja.
  3. Limpie la parte que entra en el oído: el domo, el molde o la punta del intraauricular. Es donde está el cerumen. Paño seco, y si hace falta, el cepillo con el aparato boca abajo para que lo que salga caiga y no entre.
  4. Abra el portapilas o coloque el aparato en el cargador. El instituto nacional estadounidense de sordera recomienda apagar los audífonos cuando no se usan y sustituir de inmediato las pilas agotadas. Un portapilas abierto también ventila el interior.
  5. Métalos en el deshumidificador toda la noche.

Ese último paso es el que más avería evita y el que más gente se salta. En la costa de Mazarrón, con la humedad relativa que tenemos, no es un extra.

Rutina semanal: cinco minutos

  • Cepille la rejilla del micrófono. Está en la parte superior del cuerpo del audífono, es diminuta y se tapona con polvo, sudor y restos de crema. Cepille en seco, con el aparato boca abajo.
  • Revise la salida de sonido con lupa o con las gafas de cerca. Si ve cerumen, use el útil de limpieza, nunca un alfiler.
  • Mire el filtro de cerumen. Si está oscuro o taponado, toca cambiarlo.
  • Compruebe el domo o el molde: que no esté rígido, agrietado ni amarillento.
  • En los retroauriculares con tubo, mire el tubo al trasluz. Si tiene gotas de agua dentro o se ha vuelto amarillo y duro, pida recambio.
  • Limpie el cargador o el estuche. Los contactos sucios producen cargas incompletas que luego se achacan a la batería.

Rutina mensual

  • Cambie el filtro de cerumen si no lo ha hecho antes. Cada filtro se cambia con el útil que trae el propio envase: uno de los extremos retira el filtro usado y el otro coloca el nuevo.
  • Cambie el domo de silicona si su audífono lo lleva.
  • Lave el molde a medida, y solo el molde. Esto vale exclusivamente para los retroauriculares en los que el molde se separa por completo del aparato y del tubo. Agua tibia con jabón neutro, aclarado, y veinticuatro horas de secado antes de volver a montarlo. Si queda una gota de agua dentro del tubo, el sonido saldrá apagado.
  • Renueve la pastilla del deshumidificador según indique el fabricante.

Por tipos

RIC (altavoz en el canal)

El más extendido. El punto débil es el receptor que va dentro del oído: es la pieza más expuesta al cerumen y a la humedad. Su filtro de cerumen es la barrera que protege el altavoz, y cambiarlo a tiempo es la diferencia entre un recambio de céntimos y una reparación.

No tire nunca del cable para sacarlo del oído. Sujete el cuerpo del audífono y saque el conjunto con un giro suave hacia fuera y hacia arriba.

Retroauricular con molde a medida

El más robusto y el más fácil de limpiar, porque el molde se separa. Todo el mantenimiento serio está en el molde y en el tubo, que son piezas de recambio baratas.

El tubo se endurece y se amarillea con el tiempo. Un tubo duro transmite peor el sonido y hace que el molde se salga.

Retroauricular de tubo fino

El tubo fino se tapona con más facilidad que uno de molde. Aquí el útil de limpieza con alambre es imprescindible, y se pasa desde el extremo del aparato hacia el del oído, nunca al revés.

Intraauriculares: ITE, ITC y CIC

Todo el aparato está dentro del oído, así que todo el aparato está expuesto al cerumen. Necesitan más limpieza diaria, no menos.

Preste especial atención al filtro de cerumen y a las rejillas de micrófono, que en estos modelos quedan hacia el exterior del pabellón y recogen polvo y crema solar. Y compruebe el hilo o el asa de extracción: si se rompe, sacar el aparato deja de ser cómodo.

El instituto nacional estadounidense de sordera advierte de que estos modelos pueden resultar difíciles de ajustar y de retirar. Si le cuesta manipularlos, dígalo en la revisión antes de que se convierta en un motivo para dejar de ponérselos.

Lo que no debe hacer nunca

  • Agua sobre el cuerpo del audífono. Ni un chorro, ni un enjuague rápido, ni “solo un poquito”. La única pieza lavable es el molde a medida separado del aparato.
  • Alcohol, acetona, lejía, desinfectante o gel hidroalcohólico. Atacan las carcasas, resecan los tubos y estropean los recubrimientos.
  • Microondas, horno, secador de pelo, radiador o el salpicadero del coche al sol. El calor deforma la carcasa y arruina la batería. Un audífono mojado se seca en el deshumidificador, con el portapilas abierto, no con calor.
  • Bastoncillos de algodón. Dejan fibras dentro de la rejilla del micrófono y empujan el cerumen hacia dentro.
  • Alfileres, agujas, clips o palillos en la salida de sonido. Perforan la membrana del altavoz.
  • Espráis de limpieza, lubricantes o toallitas húmedas.
  • Laca y productos de peluquería con los audífonos puestos. El instituto nacional estadounidense de sordera lo señala expresamente. La laca es una de las causas más habituales de micrófono taponado.
  • Guardarlos en el baño. Es la habitación más húmeda de la casa.
  • Dejar la pila dentro durante semanas si no los usa. Una pila olvidada puede sulfatarse y arruinar los contactos.

El filtro de cerumen, en detalle

Es una pieza minúscula, de plástico, que tapa la salida de sonido y deja pasar el sonido pero no el cerumen. Cuesta poco y salva el altavoz.

Cuándo cambiarlo: no hay un calendario que valga para todo el mundo, porque depende de cuánto cerumen produzca cada oído. Hay personas que lo cambian cada mes y personas a las que les dura tres. Cámbielo cuando ocurra alguna de estas cosas:

  • El audífono suena más flojo de un día para otro sin motivo.
  • El sonido se oye apagado, como debajo de una manta.
  • Deja de sonar del todo, pero al sacarlo del oído se oye el pitido de acople al taparlo con la mano. Esa prueba indica que la electrónica funciona y el problema está en la salida.
  • Ve el filtro oscuro al mirarlo con luz.

Si cambia el filtro y el audífono sigue igual, no siga desmontando. Tráigalo.

Cuándo no basta con limpiar

Hay tres señales que piden una visita al centro auditivo, no más limpieza en casa:

  • El audífono pita con el aparato bien colocado. Puede ser un molde que se ha quedado holgado, un domo del tamaño equivocado o un tapón de cerumen en su propio oído.
  • El sonido va y viene al mover la cabeza o al masticar. Suele ser el cable o el tubo.
  • Le molesta o le duele el oído. Nunca es normal, y nunca se arregla acostumbrándose.

En el centro se hace una limpieza que en casa no se puede hacer: sonda de aspiración, cambio de tubos y de moldes, comprobación de la salida real de sonido y revisión del propio conducto auditivo, porque un tapón de cerumen suyo produce exactamente los mismos síntomas que un audífono sucio.

En MODALENT revisamos y limpiamos audífonos de cualquier marca, los haya comprado aquí o no. Si lleva meses oyendo peor y ha dado por hecho que su pérdida auditiva ha avanzado, merece la pena descartar antes lo barato.

Fuentes

  1. NIDCD — Hearing Aids (cuidado y mantenimiento)
  2. NIDCD — Age-Related Hearing Loss (Presbycusis)

La información de esta web es divulgativa y no sustituye a una consulta profesional. Ante cualquier síntoma, acuda a su óptico-optometrista, audioprotesista o médico.