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Audífonos

Audífonos traídos de otro país: ajustes y reparaciones en España

Si se adaptó los audífonos en el Reino Unido, en Alemania o en cualquier otro país, qué se puede hacer aquí, qué depende del fabricante y qué conviene traer.

Equipo de MODALENT
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Pasa todos los inviernos. Alguien llega a Mazarrón con sus audífonos puestos, el pitido empieza a la segunda semana o uno de los dos deja de sonar, y el centro que se los adaptó está a dos mil kilómetros.

La primera pregunta suele ser si se los puede tocar alguien aquí. La respuesta corta es que casi siempre sí, pero no todo, y lo que no se puede hacer depende de detalles que conviene conocer antes de que haga falta.

Primero: ¿el audífono es suyo?

Parece una pregunta extraña y es la que más sorpresas da.

Si se lo dio el NHS británico, no es suyo. El propio servicio de salud lo explica así: los audífonos del NHS se entregan gratis en préstamo a largo plazo, y las pilas, las reparaciones y las revisiones posteriores no se pagan. Ese servicio lo presta el departamento de audiología que se los entregó, en el Reino Unido. Si lo pierde o lo rompe, pueden cobrarle la sustitución.

Eso tiene dos consecuencias prácticas para quien pasa largas temporadas en España:

  • Las piezas y las reparaciones gratuitas siguen estando allí, no aquí.
  • Antes de que nadie abra el aparato o cambie su programación, conviene preguntar a su servicio de audiología qué permite y qué no.

Si lo compró de forma privada, en el Reino Unido, en Alemania o en cualquier otro sitio, es suyo, y puede llevarlo a revisar donde quiera. Lo que cambia es la garantía: muchas solo se atienden en el país o en la cadena donde se compró. Merece la pena mirarlo en los papeles de compra.

Lo que se puede hacer sin tocar la programación

Una buena parte de las averías no son averías. Son mantenimiento, y eso lo resuelve cualquier centro auditivo con la pieza adecuada.

  • El filtro de cerumen. Es la causa más frecuente de que un audífono «se quede mudo». El conducto del oído produce cera, la cera tapa el filtro y el sonido no sale. Se cambia en un minuto.
  • La cúpula o la oliva, la pieza blanda que entra en el oído. Se endurece, se agrieta o se queda dentro. Hay tallas y formas distintas, y cada fabricante tiene las suyas.
  • El tubo, en los modelos que lo llevan detrás de la oreja. Con el tiempo amarillea, se endurece y deja pasar peor el sonido.
  • Las pilas. Son universales y vienen con un código de color en el envase: amarillo (tamaño 10), marrón (312), naranja (13) y azul (675). Si sabe su color, las encuentra en cualquier país.
  • Los recargables. El cargador funciona igual aquí; lo único que suele hacer falta es el adaptador de enchufe.

El instituto nacional estadounidense de sordera insiste en esto mismo: buena parte de la vida de un audífono depende del cuidado diario, y la cera y la humedad son lo que más los estropea. En la costa, con salitre y calor, más todavía.

Ajustar la programación: depende del fabricante

Aquí está la parte que no se ve. Un audífono moderno es un pequeño ordenador, y para cambiar lo que hace hay que conectarlo al programa de adaptación de su fabricante. Cada marca tiene el suyo.

Un centro auditivo que tiene instalado ese programa puede leer el audífono, ver cómo está ajustado y modificarlo: subir o bajar los agudos, corregir el pitido, añadir un programa para el restaurante o para la televisión.

Hay una excepción que conviene conocer antes de mudarse: los audífonos bloqueados. Algunas cadenas y algunos fabricantes venden aparatos cuya programación solo se puede abrir en sus propios centros, con una contraseña o con un programa que no está a disposición de los demás. La revista profesional The Hearing Review lo describe como un problema real para el paciente que se muda o viaja: se queda atado al centro original aunque esté en otro país.

Por eso la pregunta que conviene hacer en el centro que se los adaptó es sencilla: «¿Podría ajustarlos otro audioprotesista, en España, con el programa normal de la marca?» Si la respuesta es no, es mejor saberlo antes del viaje que en mitad del invierno.

Qué traer a la primera visita

Cuanta más información, menos hay que repetir. Lo ideal es venir con:

  • Los audífonos, la caja y el cargador, aunque crea que el problema está en uno solo.
  • La marca y el modelo, que suelen estar impresos en el propio aparato o en la caja.
  • Una copia de su último audiograma. Es su dato de salud y tiene derecho a pedirla al centro que le hizo la prueba, tanto en el Reino Unido como en cualquier país de la Unión Europea.
  • El informe de adaptación, si se lo dieron: qué programas tiene y para qué.
  • La fecha de compra y la garantía, si es privado.

Con eso, en la primera visita se puede comprobar el aparato, revisar el oído y saber si el problema es el audífono, el ajuste o la audición, que también cambia con los años.

Antes de dejar su país: la lista corta

Si todavía no ha hecho la maleta, cinco cosas le ahorrarán problemas:

  1. Pida copia del audiograma y del informe de adaptación.
  2. Pregunte si los audífonos están bloqueados o los puede ajustar otro centro.
  3. Si son del NHS, pregunte qué hacer si fallan fuera y llévese recambios: filtros, cúpulas y tubos de su talla.
  4. Si son privados, mire si la garantía cubre reparaciones fuera del país de compra.
  5. Lleve pilas para unas semanas o el cargador con su cable.

Cuándo el problema no es el audífono

A veces el aparato está perfecto y lo que ha cambiado es el oído.

  • Un tapón de cerumen puede hacer que un audífono que funcionaba bien parezca no servir. Se ve en la otoscopia.
  • Una bajada de audición con los años hace que el ajuste antiguo se quede corto. Se ve comparando el audiograma nuevo con el que trajo.

Y hay situaciones que no son de centro auditivo sino de médico, y que no deben esperar: pérdida de audición repentina, en horas o en un día, dolor o supuración de oído, vértigo o un zumbido nuevo en un solo oído. En esos casos le diremos que vaya al médico, y a dónde.

Cómo lo hacemos aquí

En MODALENT el gabinete de audiología está dentro de la misma tienda, en Puerto de Mazarrón. Le atendemos en español, inglés o alemán, así que puede explicar lo que le pasa con sus palabras y entender lo que le contestamos.

Si su audífono no es de los que podemos ajustar, se lo decimos en la primera visita, junto con lo que sí se puede hacer: limpiarlo, cambiar las piezas que se gastan, revisar su oído y dejarle el audiograma actualizado para cuando vuelva a su país.

Nadie sabe mejor que usted cuándo oye bien. Este artículo no sustituye a una valoración en consulta; lo que sí hace es que llegue a ella sabiendo qué preguntar.

Fuentes

  1. NHS — Hearing aids and implants
  2. NIDCD — Hearing Aids
  3. The Hearing Review — The Pitfalls of «Locked» Hearing Aids

La información de esta web es divulgativa y no sustituye a una consulta profesional. Ante cualquier síntoma, acuda a su óptico-optometrista, audioprotesista o médico.