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Lentes y gafas

Progresivas u ocupacionales: cuál necesita usted

Unas cubren todas las distancias. Las otras cubren bien el metro y medio donde usted pasa el día. La diferencia se nota en el cuello, no en la vista.

Equipo de MODALENT
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A partir de los cuarenta y pico, el cristalino pierde capacidad de enfocar de cerca. Es la presbicia, y no es una enfermedad ni un fallo. Es el mismo proceso que le pasa a todo el mundo, con la única diferencia de que a unos les llega a los 42 y a otros a los 48.

Lo que sí varía mucho es la solución. Y aquí se produce el error más caro de toda la óptica: encargar unas progresivas para todo, descubrir que en el ordenador o en el taller se trabaja mal con ellas, y guardarlas en un cajón convencido de que “no se ha acostumbrado”.

Primero, la tabla de distancias

Casi todo lo que usted hace en un día cae en una de estas tres franjas.

Distancia Qué ocurre ahí Ejemplos
30 a 40 cm Cerca Leer un libro, el móvil, coser, la etiqueta de un medicamento
50 cm a 1,5 m Intermedia Pantalla de ordenador, atril de música, tabla de cocina, banco de trabajo, la cara de quien tiene enfrente en la mesa
Más de 2 m Lejos Conducir, la televisión, la calle, reconocer a alguien en el paseo

La Academia Americana de Oftalmología recomienda situar la pantalla del ordenador a unos 64 centímetros, aproximadamente el largo de su brazo. Es decir: la pantalla vive en la franja intermedia, no en la de cerca. Ese detalle está detrás de la mayoría de las quejas que oímos sobre las progresivas.

Qué hace una progresiva

Una lente progresiva cambia de graduación de manera continua desde la parte de arriba, que enfoca de lejos, hasta la de abajo, que enfoca de cerca. Entre las dos hay un pasillo intermedio.

Ese pasillo es estrecho. Tiene que serlo: la lente reparte todas las distancias en unos pocos centímetros de altura, y a los lados del pasillo quedan zonas de distorsión que el cerebro aprende a ignorar. Por eso con progresivas uno mueve la cabeza en vez de los ojos.

Funciona muy bien para la vida corriente. Usted sale a la calle, conduce, entra en una tienda, mira el precio, lee un mensaje, saluda a alguien de lejos, todo con las mismas gafas. Para eso están hechas y para eso no hay alternativa.

Qué hace una ocupacional

Una lente ocupacional, también llamada degresiva o de interior, renuncia a la visión de lejos y usa todo el espacio ganado para ensanchar la intermedia y la de cerca.

El resultado, en la práctica: la pantalla del ordenador se ve nítida de lado a lado sin buscar el punto, y sin levantar la barbilla. El escritorio entero está enfocado. Puede mirar a la persona que tiene delante al otro lado de la mesa sin cambiar de gafas.

El precio de eso es que a más de dos o tres metros la visión ya no es correcta. Con unas ocupacionales no se conduce y no se sale a la calle. Son gafas de estar en un sitio.

Existen con distinto alcance. Unas cubren hasta metro y medio, y sirven para un escritorio. Otras llegan a cuatro o cinco metros y permiten moverse por una habitación, ver una cocina completa o dar clase. Esa elección se hace midiendo, no eligiendo de un catálogo.

La comparación honesta

Progresiva Ocupacional
Visión de lejos No
Anchura del campo intermedio Estrecho Amplio
Anchura del campo de cerca Estrecho Amplio
Postura frente a la pantalla Barbilla levantada Natural
¿Sirve para conducir? No
¿Sirve para salir a la calle? No
Tiempo de adaptación De unos días a tres semanas Corto

Cinco perfiles y su respuesta

Usted trabaja o pasa horas frente a una pantalla. Progresivas para vivir, ocupacionales para la mesa. Es el caso más claro de los dos pares. Si solo puede tener uno, y su vida transcurre delante de la pantalla, elija la ocupacional y tenga unas de lejos aparte para conducir.

Usted lee en papel y poco más. Unas gafas de cerca de toda la vida, monofocales, resuelven mejor y más barato que ninguna otra cosa. La ocupacional aquí es sobredimensionada.

Usted cose, hace maquetas, arregla relojes o pinta. La distancia de trabajo suele ser más corta de lo normal y muy fija. Aquí lo correcto es una monofocal calculada a esa distancia exacta, no una progresiva. Dígale al optometrista a cuántos centímetros trabaja, o mejor, tráigase la labor.

Usted toca un instrumento con partitura. El atril está en la franja intermedia y hay que mantener la cabeza alta. Con progresivas se lee la partitura por el pasillo estrecho y con el cuello forzado. Es un caso de manual para una ocupacional.

Usted conduce mucho y de noche. La progresiva es la respuesta, pero la conversación tiene que incluir el tratamiento antirreflejante y una revisión de la graduación de lejos con poca luz, que no es la misma que con la lámpara del gabinete encendida.

“Mucha gente necesita las dos” no es una frase de venta

Es la conclusión que sale de la tabla de distancias, y conviene decirla sin adornos porque suena a que le queremos vender dos pares.

Una progresiva reparte tres distancias en la altura de una lente. Una ocupacional reparte dos distancias en esa misma altura. Por pura geometría, la segunda tiene más sitio para cada una. No hay una lente que haga las dos cosas a la vez, y quien le diga lo contrario le está describiendo una progresiva.

Si su presupuesto solo da para un par, la progresiva es la elección segura, porque es la única con la que puede salir de casa. Si da para dos, el segundo par debe elegirse por dónde pasa usted más horas seguidas, no por dónde pasa más horas en total.

Por qué a veces “no se adapta” a las progresivas

Antes de cambiar de tipo de lente, hay tres cosas que revisar. En muchos casos el problema es una de ellas.

  • La altura de montaje. Si el pasillo de la lente no está a la altura de su pupila, el pasillo simplemente no está donde usted mira. Un par de milímetros bastan para arruinar unas gafas caras.
  • La montura. Una montura demasiado baja recorta la zona de cerca. Una montura que se ha abierto con el uso deja caer la lente y desplaza todas las zonas hacia arriba.
  • La graduación de cerca. Una adición más alta de lo necesario estrecha el pasillo. Menos adición, pasillo más ancho.

Si le han hecho progresivas y no las usa, tráigalas antes de encargar nada nuevo. Muchas veces se recuperan.

Qué pedir en la revisión

Diga a qué se dedica y a qué distancia. Literalmente: “trabajo con la pantalla a un palmo y medio”, “leo partituras”, “monto aparejos de pesca en la terraza”. Esa frase vale más que media hora de graduación.

Pida que le midan la distancia de trabajo en su postura real, sentado como se sienta usted, no erguido como se sienta uno en una consulta.

Y pregunte por el alcance de la ocupacional en metros. Si nadie le da ese número, la lente no se ha calculado para usted.

Cómo lo hacemos aquí

En Puerto de Mazarrón atendemos a mucha gente que ya no trabaja pero que pasa horas en la misma tarea: el ordenador para hablar con los nietos, la lectura, la costura, el taller del garaje. Es exactamente el perfil para el que se inventaron las lentes ocupacionales, y casi nadie se las ofrece porque la venta cómoda es la progresiva.

Traiga sus gafas actuales a la revisión, todas, incluidas las que no usa. La conversación empieza ahí.

Fuentes

  1. American Academy of Ophthalmology — Progressive Lenses
  2. American Academy of Ophthalmology — Computers, Digital Devices and Eye Strain
  3. American Academy of Ophthalmology — Eyeglass Lens Types

La información de esta web es divulgativa y no sustituye a una consulta profesional. Ante cualquier síntoma, acuda a su óptico-optometrista, audioprotesista o médico.