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MODALENT — Óptica · Audiologíadesde 1988
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Adaptación y seguimiento

Comprar el audífono es el día uno. Lo que decide si acaba puesto o acaba en el cajón de la mesilla es lo que pasa en las semanas siguientes.

Programación
Medida dentro de su oído
Revisiones
Con cita, en el gabinete
Marca
Cualquiera, comprada donde sea
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Su oído lleva años oyendo poco, y se ha acostumbrado

Una pérdida auditiva se instala despacio. Para cuando alguien se decide a hacer algo suelen haber pasado varios años, y en ese tiempo el cerebro ha ido apagando los sonidos que ya no le llegaban.

Por eso el primer día no le ponemos el aparato a la potencia que dice el audiograma. Sonaría metálico, la nevera parecería un camión y usted se lo quitaría a la media hora. Se empieza por debajo y se sube en las visitas siguientes, según lo que usted cuente.

Lo que sí notará desde el primer día son sonidos que había dejado de oír: el intermitente del coche, el pájaro de la terraza, sus propios pasos. Molesta. Es normal que moleste, y se pasa.

Por qué programamos con una sonda dentro del oído

El software del fabricante calcula una curva a partir de su audiograma y de un oído promedio. Su oído no es el oído promedio: el conducto de cada persona tiene su largo y su forma, y eso cambia lo que de verdad llega al tímpano.

La medida en oído real coloca una sonda finísima junto al tímpano, con el audífono ya puesto, y enseña en pantalla lo que está llegando. A partir de ahí se corrige. Es la diferencia entre programar lo que el ordenador supone y programar lo que su oído recibe.

La comprobación se repite en campo libre, con altavoces y sin cascos, para ver qué ha ganado usted en una situación parecida a la de una habitación de verdad.

El molde se hace aquí

La pieza que va dentro del oído se fabrica en nuestro taller a partir de una impresión de su conducto. Que el taller esté en la propia tienda tiene una consecuencia práctica: si le aprieta, si se le sale al masticar o si se acopla, se corrige aquí y no hay que esperar a un laboratorio de fuera.

Un molde que roza o que silba es la primera causa de que un audífono deje de usarse. Vuelva con él. No es una queja molesta, es parte del trabajo.

Qué se hace en cada revisión

Las revisiones no son un trámite comercial. Un audífono es un aparato con un micrófono y un altavoz metidos en un sitio cálido y húmedo, y se degrada sin que usted lo note, poco a poco.

  • Otoscopia, para ver si hay cerumen tapando la salida del sonido
  • Limpieza del aparato y cambio de filtros, tubos y adaptadores
  • Paso por el analizador, que compara lo que da hoy con lo que daba de fábrica
  • Reajuste de la programación según lo que a usted le esté fallando
  • Audiometría de control, porque la audición sigue cambiando con los años

Si sus audífonos son de otra marca o de otro sitio

Tráigalos igualmente. Revisamos, limpiamos y medimos audífonos comprados en otro centro, en otra provincia o en otro país, sean de la marca que sean. Es un servicio como otro cualquiera y no hace falta que se justifique.

El único límite lo pone el fabricante: si no comparte su software de programación, podremos limpiarlos, medirlos en el analizador y cambiarles consumibles, pero no reajustarlos. Se lo decimos antes de tocar nada, no después.

Sal, sudor, arena y crema solar

Aquí hay ocho meses de calor y el mar a cinco minutos. Un audífono en Puerto de Mazarrón trabaja en peores condiciones que el mismo audífono en Bilbao, y eso se nota en las averías.

  • Póngase la crema solar antes de colocarse los audífonos, no después
  • Nunca se bañe con ellos: para el agua hay tapones a medida, que son otra pieza
  • Al volver de la playa, sople el tubo o el molde y guárdelos abiertos y secos
  • Si suda mucho, pregúntenos por un secador de cápsulas: cuesta poco y alarga la vida del aparato
  • La arena raya el micrófono; guárdelos en su estuche y no en el bolsillo del bañador

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tardaré en acostumbrarme?

Varía mucho de una persona a otra y no le vamos a dar un número. Depende sobre todo de cuántos años ha estado usted oyendo poco. Lo que sí sabemos es que la gente que vuelve a las revisiones se acostumbra y la que no vuelve se rinde.

Me pita el audífono, ¿está estropeado?

Casi nunca. Ese pitido suele ser sonido que se escapa por el borde del molde y vuelve a entrar por el micrófono, o cerumen que hace de espejo. Se arregla ajustando el molde o limpiando el oído. Pida cita en cuanto le pase.

Los compré en Inglaterra o en Alemania, ¿me los pueden ver?

Sí. Tráigalos con lo que tenga de papeles. Los limpiamos, les cambiamos consumibles y los pasamos por el analizador. Si el fabricante no da acceso a su software, se lo diremos: podremos mantenerlos, pero no reprogramarlos.

¿Cada cuánto tengo que venir?

Al principio, varias veces en poco tiempo, mientras se afina la programación. Después le proponemos una revisión al año como mínimo, con audiometría de control. Y siempre que note algo raro, sin esperar a la cita.

¿Vienen mis nietos o mi hija conmigo a la programación?

Si quiere, sí. Ayuda mucho que en la primera programación esté la persona con la que más habla usted: podemos ajustar escuchando su voz de verdad, que es la que le interesa entender.

La información de esta web es divulgativa y no sustituye a una consulta profesional. Ante cualquier síntoma, acuda a su óptico-optometrista, audioprotesista o médico.