Audífonos
Tipos de audífonos: para quién es cada uno
RIC, retroauricular, intraauricular, intracanal y CIC. Qué gana y qué pierde con cada formato, incluidas las desventajas reales de los más pequeños.
- Equipo de MODALENT
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La conversación sobre audífonos empieza casi siempre por el sitio equivocado: “quiero uno que no se vea”.
Es una preocupación legítima y la entendemos. Pero el formato no es una decisión estética con un precio asociado. Es una decisión técnica que depende de cuatro cosas, y solo una de ellas se ve en el espejo.
- Cuánta pérdida auditiva tiene y en qué frecuencias. Los aparatos pequeños no dan la potencia de los grandes.
- Cómo es su conducto auditivo. Hay conductos estrechos o muy curvados en los que un intracanal no cabe bien.
- Su destreza manual y su visión de cerca. Va a manipular una pieza de dos centímetros varias veces al día, muchas de ellas sin las gafas puestas.
- Cuánto cerumen produce y cuánta humedad hay donde vive. En la costa, ese último factor pesa.
Los cinco formatos
RIC: altavoz en el canal
El cuerpo del aparato va detrás de la oreja y el altavoz va dentro del conducto, unido por un cable fino. Es el formato más adaptado hoy.
A favor. El cuerpo es muy estrecho, porque el altavoz no está dentro de él, así que se ve poco y convive bien con las patillas de las gafas. Permite adaptaciones abiertas, que dejan el conducto ventilado y evitan esa sensación de tener la cabeza dentro de un barril al oír la propia voz. Cubre desde pérdidas leves hasta severas cambiando el altavoz. Casi siempre existe en versión recargable, y suele ser el primero en incorporar las novedades de conectividad.
En contra. El altavoz vive dentro del conducto, expuesto al cerumen y a la humedad, y es una pieza que hay que sustituir de vez en cuando. El cable es fino y no admite tirones.
Para quién. Es la respuesta por defecto en la presbiacusia, esa pérdida gradual asociada a la edad que afecta sobre todo a los agudos. Si nadie le ha explicado por qué le proponen este formato, es por esto.
Retroauricular clásico (BTE)
Todo el aparato va detrás de la oreja y el sonido baja por un tubo hasta un molde hecho a medida de su oído.
A favor. Es el formato con más potencia y el que cubre el rango más amplio de pérdidas: el instituto nacional estadounidense de sordera indica que se usa en pérdidas de leves a profundas. Es el más robusto, el que mejor aguanta el cerumen y la humedad, y el más fácil de manejar con los dedos. Sus piezas de desgaste, tubo y molde, son baratas de sustituir. La pila dura más porque el compartimento es más grande.
En contra. Se ve más. Y ocupa el espacio de detrás de la oreja, que es justo donde apoya la patilla de las gafas.
Para quién. Pérdidas importantes, oídos con mucho cerumen o secreción, manos con poca destreza, y personas que quieren el aparato con menos mantenimiento posible.
Intraauricular (ITE)
Fabricado a medida, ocupa toda la concha, la parte visible del pabellón.
A favor. No hay nada detrás de la oreja, así que no compite con las gafas. Es el más grande de los intras, así que tiene sitio para una pila decente, para controles manuales y para bobina telefónica. Se sujeta bien y es fácil de agarrar.
En contra. Se ve, y se ve de frente. Está dentro del oído, así que recibe cerumen y humedad. El instituto nacional estadounidense de sordera lo sitúa en pérdidas de leves a severas y no lo recomienda en niños pequeños, porque la oreja crece y la carcasa a medida deja de valer.
Para quién. Quien lleva gafas de patilla ancha, quien tiene poca destreza pero no quiere nada detrás de la oreja, y quien necesita controles físicos que pueda encontrar con el dedo.
Intracanal (ITC)
A medida, ocupa parcialmente el conducto y asoma poco.
A favor. Discreto. Aprovecha la forma del pabellón para recoger el sonido de manera más natural que un aparato que lleva el micrófono detrás de la oreja.
En contra. El instituto nacional estadounidense de sordera es explícito: puede resultar difícil de ajustar y de retirar, tiene menos espacio para la pila y para prestaciones adicionales, y no se recomienda para pérdidas de severas a profundas.
Para quién. Pérdidas leves o moderadas, conducto de tamaño suficiente y buena destreza manual.
CIC: completamente en el canal
A medida, queda casi oculto dentro del conducto. Es el más pequeño de los formatos habituales.
A favor. Es el más discreto. Prácticamente no se ve.
En contra. Aquí conviene ser franco, porque es el formato que más gente pide y el que más veces acaba en un cajón.
- Menos potencia. No sirve para pérdidas de severas a profundas.
- Menos batería y menos prestaciones, por falta de espacio físico. Rara vez existe en recargable.
- Más vulnerable al cerumen y a la humedad, porque está metido en el punto más profundo del conducto.
- Difícil de manejar. Ponérselo y quitárselo exige pinza fina y buena visión. Con artrosis en las manos, con temblor o con presbicia sin gafas, esa maniobra dos veces al día se convierte en un motivo real para dejar de usarlo.
- Los controles se manejan desde el móvil o no se manejan. No cabe una rueda de volumen.
- Sensación de oído tapado. Al ocluir el conducto, la propia voz retumba. Se corrige con el diseño de la ventilación, pero no siempre del todo.
Para quién. Pérdidas leves o moderadas, conducto adecuado, poco cerumen, buena destreza y una prioridad clara por la discreción, conociendo el precio que se paga.
La tabla, de un vistazo
| RIC | BTE | ITE | ITC | CIC | |
|---|---|---|---|---|---|
| Visibilidad | Baja | Media-alta | Media | Baja | Muy baja |
| Potencia máxima | Alta | La mayor | Alta | Media | Menor |
| Compatible con gafas | Buena | Regular | Muy buena | Muy buena | Muy buena |
| Resistencia al cerumen | Media | Alta | Media | Baja | La menor |
| Facilidad de manejo | Buena | La mejor | Buena | Regular | Difícil |
| Recargable | Habitual | Habitual | A veces | Poco | Raro |
| Coste de mantenimiento | Bajo | El más bajo | Medio | Medio | Alto |
Recargable o de pila
Recargable. Se deja en el cargador por la noche y por la mañana está listo. Nadie tiene que manipular una pila de botón de siete milímetros. Para manos torpes o vista cansada, es una mejora enorme. A cambio, la batería es interna y se degrada con los años, y si un día olvida cargarlo se queda sin audífono.
De pila. Se lleva una pila de repuesto en el bolsillo y el aparato nunca se queda parado. Pero hay que cambiarla cada pocos días y las pilas de botón son pequeñas, resbaladizas y peligrosas si un nieto las encuentra. El instituto nacional estadounidense de sordera recomienda expresamente mantener las pilas de repuesto y los aparatos pequeños fuera del alcance de niños y mascotas.
Nuestra recomendación general, para la mayoría de personas mayores de setenta: recargable, salvo motivo concreto en contra.
Lo que la conectividad cambia de verdad
La conexión por Bluetooth con el móvil o con la televisión no es un capricho tecnológico. Es el punto donde la mayoría de la gente nota el salto: el sonido de la llamada o del televisor entra directamente en los dos audífonos, sin recorrer la habitación ni mezclarse con el ruido.
Para quien vive lejos de los hijos, que es el caso de casi todos nuestros pacientes residentes extranjeros, eso significa poder hablar por teléfono con la familia sin pedir que repitan. Es el argumento que más pesa a favor de un formato con espacio para la antena, y es una de las cosas que el CIC no siempre puede ofrecer.
La elección no se hace en un catálogo
El formato se decide después de la audiometría y después de mirar el conducto. No antes.
Un aparato que no cubre su pérdida no se arregla subiéndole el volumen: se satura y distorsiona. Un aparato que usted no consigue colocarse solo acaba sin usarse, y un audífono en el cajón no sirve para nada por bonito que sea.
En la valoración auditiva medimos la pérdida en cada frecuencia, comprobamos cómo entiende usted el habla, revisamos el conducto y hablamos de cómo es su día: si conduce, si va a comidas con mucha gente, si toca un instrumento, cuánto tiempo pasa en la playa. Con eso salen dos o tres formatos posibles, no uno.
Y luego se prueba. En Puerto de Mazarrón puede llevárselos y usarlos en su casa, en su terraza y en su bar antes de decidir nada, que es el único sitio donde se sabe de verdad si un audífono le sirve.
Fuentes
La información de esta web es divulgativa y no sustituye a una consulta profesional. Ante cualquier síntoma, acuda a su óptico-optometrista, audioprotesista o médico.