Control de miopía infantil
Cuando un niño se hace miope, sus gafas corrigen la imagen pero no cambian lo que está pasando debajo: el ojo está creciendo de largo. El control de miopía trabaja sobre eso, y se comprueba midiendo, no prometiendo.

La miopía no es solo llevar gafas
Un ojo miope es, casi siempre, un ojo que ha crecido más de largo de lo que le tocaba. La imagen se forma antes de llegar al fondo, y por eso lo lejano se ve borroso. La gafa mueve esa imagen al sitio correcto, pero el ojo sigue creciendo por su cuenta.
De ahí viene lo que ven los padres cada curso: la graduación sube y hay que cambiar cristales otra vez. No es que las gafas hayan estropeado nada, es que el ojo ha seguido su camino mientras tanto.
Una miopía alta en la edad adulta se vigila luego de por vida en la consulta del oftalmólogo. Esa es la razón de fondo por la que hoy se intenta que el ojo crezca lo menos posible mientras aún se está a tiempo.
Qué se mira en cada control
La primera visita fija el punto de partida: la graduación de cada ojo y las medidas que después se van a comparar. Es la más aburrida de todas y es la que sostiene el resto.
A partir de la segunda ya hay algo más interesante que un número suelto: un ritmo. Lo que importa no es cuánto ha subido, sino a qué velocidad, y si esa velocidad es la misma que el año pasado o se está moviendo.
Las opciones que existen, y quién decide cada una
No hay una opción mejor para todos los niños. Hay una que encaja con este niño en concreto: con su graduación, con el deporte que hace, con lo que aguanta puesto y con la disciplina que se pueda sostener en casa.
Una de ellas no es nuestra y conviene decirlo claro: el tratamiento con colirio lo prescribe y lo controla el oftalmólogo. Si es lo que procede en su caso, le derivamos con el informe en lugar de ofrecerle otra cosa.
- Lentes de gafa de diseño específico para el control, que se llevan como cualquier gafa
- Lentes de contacto blandas de control, de uso diurno, con la higiene supervisada en casa al principio
- Ortoqueratología: lente de uso nocturno, y el día entero sin nada puesto
- Tratamiento farmacológico: lo indica y lo sigue el oftalmólogo, no una óptica
Lo que sí depende de casa y no cuesta dinero
Las recomendaciones que hoy se hacen van en dos direcciones. Una es el tiempo al aire libre a diario, que es la más repetida y la más fácil de olvidar en invierno. La otra es la distancia y las pausas: leer y escribir con el papel a la distancia del codo, y levantar la vista de vez en cuando en lugar de encadenar dos horas de pantalla.
Nada de esto sustituye a lo anterior, y decirlo así es más útil que exagerarlo. Es lo que se puede hacer en casa mientras el control avanza, y no le cuesta nada.
Lo que no le vamos a decir
No le vamos a decir que le frenamos la miopía a su hijo. Nadie puede garantizarle eso, y quien se lo prometa por escrito le está prometiendo algo que no controla.
Lo que hacemos es medir, comparar con lo del control anterior y enseñarle el gráfico a usted. Si el ritmo cambia, se sigue. Si no cambia, se lo decimos igual y se replantea la estrategia. La decisión se toma con los datos delante y con usted en la mesa.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad se empieza con esto?
Cuanto antes se detecta que la graduación está subiendo, más margen queda por delante. Por eso el momento de empezar no es una edad concreta, sino la primera vez que aparece la miopía o la primera vez que se ve que sube.
Mi hijo tiene nueve años. ¿No es pequeño para lentillas?
La edad no es el criterio: lo son la higiene y la responsabilidad, y a esa edad muchos niños las manejan mejor que algunos adultos. Al principio los padres supervisan la limpieza y el estuche, y en la revisión comprobamos que el ojo lo está llevando bien.
Yo soy miope. ¿Lo va a ser él también?
Hay un componente familiar claro, y con padre y madre miopes la probabilidad es mayor. No es una condena, pero sí un motivo para revisarle la vista antes de que se queje él, porque un niño no sabe que ve mal: cree que todo el mundo ve así.
¿Puede seguir haciendo deporte?
Sí, y el deporte que haga entra en la decisión. Con natación o con deportes de contacto, una lente de uso nocturno o una gafa resuelven mejor el día que una lentilla diurna. Cuéntenoslo en la primera visita y se tiene en cuenta.
La información de esta web es divulgativa y no sustituye a una consulta profesional. Ante cualquier síntoma, acuda a su óptico-optometrista, audioprotesista o médico.