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MODALENT — Óptica · Audiologíadesde 1988
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Salud ocular y tensión ocular

Una óptica no diagnostica ni trata. Mide, explora, compara con lo del año pasado y, cuando algo se sale de lo esperable, lo pone por escrito y le manda al oftalmólogo. Dicho así de claro, sabe usted a qué viene.

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Hombre mayor de pie en el muelle de un puerto pesquero, con barcas amarradas y el mar detrás

Lo que se puede ver aquí y lo que no

Somos ópticos-optometristas. Lo que hacemos en la parte de salud ocular es explorar el ojo por delante y por detrás, medir la presión intraocular y anotar lo que vemos, con fecha, para poder compararlo la próxima vez.

Lo que no hacemos es ponerle nombre a un hallazgo ni recetarle nada. Un signo que requiere valoración oftalmológica se lo explicamos, se lo damos por escrito y le decimos a quién llevarlo, el mismo día si hace falta y sin esperar a la revisión siguiente.

Esa frontera no es una limitación que ocultemos: es la que hace que el informe que sale de aquí valga algo cuando lo lee un médico.

La presión intraocular: un número que solo sirve comparado

La presión del ojo no duele y no se nota. Es de las pocas cosas que solo se saben midiéndolas, y por eso va incluida en la revisión visual en lugar de venderse aparte.

Un valor suelto dice poco. Lo que dice algo es la serie: el de este año al lado del de hace dos y del de hace cuatro, medido siempre en el mismo sitio y anotado en la misma ficha. Ahí es donde una óptica de barrio con treinta años de historia tiene algo que una consulta nueva no puede tener.

Y una precisión que conviene hacer: la presión es un dato, no la película entera. Hay ojos con presión normal a los que se sigue de cerca por otros motivos, y por eso la exploración no se reduce a ese número.

Ojo seco en un pueblo de costa

Aquí se juntan cuatro cosas: viento, aire cargado de sal, muchas horas de luz y aire acondicionado de mayo a octubre. Todas evaporan la lágrima más deprisa, y a partir de cierta edad la lágrima ya viene más justa de casa.

Los síntomas despistan. El más frecuente no es el ojo seco sino el contrario: el ojo que llora, porque la superficie irritada dispara una lágrima de emergencia que no sirve para lubricar. El otro es la visión que se emborrona y se aclara al parpadear, y que mucha gente interpreta como que necesita gafas nuevas.

En la revisión miramos la superficie y la calidad de la lágrima, y de ahí salen recomendaciones concretas de hábitos y de lubricantes. Si lo que vemos pide algo más que eso, se deriva.

El sol de aquí no es un asunto estético

La exposición acumulada al sol y al viento se asocia a alteraciones de la superficie del ojo, esos engrosamientos blanquecinos o rosados que aparecen en el borde del blanco y que la gente ve un día en el espejo y se asusta. También se asocia, a largo plazo, a cambios en el cristalino.

Protegerse es barato y se resume en poco: gafa de sol de categoría 3 con filtro ultravioleta certificado, montura que cubra por los lados y una gorra en las horas centrales. Quien pasa el día en el barco o en el campo lo necesita más que nadie, y suele ser quien menos lo lleva.

Cuándo no esperar a la revisión

Hay situaciones que no son de óptica y que no admiten esperar a que le den cita. Si le pasa algo de esta lista, vaya hoy a un servicio de urgencias oftalmológicas o a su médico.

  • Pérdida de visión repentina en un ojo, aunque dure poco y se recupere
  • Una cortina o una sombra que avanza por un lado del campo visual
  • Destellos de luz junto con un aumento brusco de moscas volantes
  • Dolor intenso en el ojo, con enrojecimiento y visión borrosa
  • Visión doble que aparece de golpe
  • Un golpe en el ojo o una salpicadura de producto químico

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto debería medirme la presión del ojo?

No hay una cifra que valga para todo el mundo. Lo razonable es que vaya con su revisión visual, de forma que se acumulen valores comparables sin que suponga una visita extra. Si tiene antecedentes familiares, dígalo: cambia con qué frecuencia conviene mirarlo.

Mi padre tiene glaucoma. ¿Debo hacer algo distinto?

Debe decirlo en la primera visita y que quede escrito en su ficha. El antecedente familiar es una de las cosas que más pesan a la hora de decidir si le derivamos con un valor que en otra persona no derivaríamos.

Veo unas manchitas que flotan. ¿Es grave?

Las moscas volantes son frecuentes y muchas personas conviven con las mismas durante años. Lo que sí es motivo de consulta urgente es que aparezcan de golpe muchas más que antes, sobre todo si vienen con destellos de luz o con una sombra lateral.

¿Me pueden decir si tengo cataratas?

Podemos ver signos al explorar y explicarle lo que estamos viendo, pero el diagnóstico y la decisión de operar son del oftalmólogo. Lo que sí hacemos entretanto es ajustarle la graduación, que en esa fase suele cambiar más a menudo de lo habitual.

¿El móvil y el ordenador me están estropeando la vista?

Cansan, y mucho, pero no hay evidencia de que dañen el ojo. Lo que ocurre delante de una pantalla es que se parpadea bastante menos, y la lágrima se evapora. Con pausas, con distancia y a veces con una lente ocupacional, esa fatiga baja de forma notable.

La información de esta web es divulgativa y no sustituye a una consulta profesional. Ante cualquier síntoma, acuda a su óptico-optometrista, audioprotesista o médico.